viernes, 26 de febrero de 2016

Llegó la Caja Viajera de la Biblioteca Comfandi A "Leer Se Dijo" apertura sábado 27 de de Febrero de 2016 4pm Alborada con Fiesta Cultural No te Lo Pierdas!!

 Proyecto de Lectura Creativa con "En Todo Arte", Caja Viajera a "Leer Se Dijo"

Programación inicia con fiesta de bienvenida al Proyecto de Lectura Creativa con "En Todo Arte" Caja Viajera A "Leer Se Dijo" el día 27 de Febrero de 2016 hora: 4pm. 
Hora del cuento, préstamo interno y externo, talleres de promoción a la lectura, contenidos variados.

domingo, 21 de febrero de 2016

Resultados Audición "En Todo Arte" SI 2016 13 Febrero

Convocatoria fue abierta para interesados dentro y fuera de la comuna 16, participaron estudiantes de semestres anteriores, la invitación a participar fué a través de las redes, mensajes y notificaciones in box a correos de la base de datos del proceso, fue un Éxito y un gran despliegue de talento, Agradecimiento a todos y todas los participantes por acudir y su interés por aprender y fortalecer sus habilidades Artísticas






jueves, 18 de febrero de 2016

Estratégias para comprender un Texto

Comprender un texto  con estrategias de lectura .
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1051254424938477&id=196633270400601

En Marcha Proyecto de Lectura Creativa con "En Todo Arte", Caja Viajera a "Leer Se Dijo"

Programación inicia con fiesta de bienvenida al Proyecto de Lectura Creativa con "En Todo Arte" Caja Viajera A "Leer Se Dijo" el día 27 de Febrero de 2016 hora: 4pm.
Hora del cuento, préstamo interno y externo, talleres de promoción a la lectura, contenidos variados.

lunes, 15 de febrero de 2016

Audiciones Aspirantes a En Todo Arte SI2016

Próximas Audiciones Junio SII 2016 información en las páginas de "En Todo Arte"

Convocatoria fue abierta para interesados dentro y fuera de la comuna 16, participaron estudiantes de semestres anteriores, la invitación a participar fué a través de las redes, mensajes y notificaciones in box a correos de la base de datos del proceso, fue un Éxito y un gran despliegue de talento, Agradecimiento a todos y todas los participantes por acudir y su interés por aprender y fortalecer sus habilidades Artísticas.

martes, 9 de febrero de 2016

EL SINDROME DE SALOMON Y LA ENVIDIA

ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Aschfue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.

Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría” 
(Solomon Asch)


La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.

Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

La luz de Nelson Mandela

ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

Después de 27 años en la cárcel y ser elegido en 1994 presidente electo de Sudáfrica, Nelson Mandela compartió con el mundo entero uno de sus poemas favoritos, escrito por Marianne Williamson: “Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, la que nos atemoriza. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no serlo? Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Esta grandeza de espíritu no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros”.

Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.

El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.

Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

“Ladran, luego cabalgamos”

(dicho popular)


Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.

¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.

 

sábado, 6 de febrero de 2016

LA BIODANZA LA DANZA EMOCIONAL DEL CEREBRO

El nivel de éxitos y felicidad del ser humano depende mucho de nuestra capacidad de desarrollo de nuestra inteligencia emocional. La biodanza es un sistema de integración socioemocional que nos ayuda a cambiar y reescribir nuestra historia emocional para transformar nuestra
vida en aquello que deseamos Sabemos, que cuando danzamos,
nuestro cuerpo se mueve, pero
no todos experimentamos que con el
movimiento, también danzan las emo￾ciones. Ellas son el principal motor que
nos mueve a la acción, sin la motivación
que nos proporcionan, nos costaría
mucho levantaríamos de la cama cada
mañana y hacer la mayoría de las cosas
que llenan nuestra vida de sentido y
felicidad.
Creo que todos hemos experimentado la diferencia que existe entre la
acción que nace la emoción, y la que
nace de la obligación o el pensamiento.
Desde la primera, el viaje es menos
costoso y ligero, como si fuéramos movidos por una fuerza invisible que nos
empuja. Pero es conveniente mantener
siempre entrenado el “músculo de la
voluntad” para que nuestra vida no se
pare cuando nos falten emociones que
nos movilicen para actuar.
A través de las distintas líneas de
vivencia; vitalidad, creatividad, afectividad, sexualidad y trascendencia, la
biodanza nos ayuda a equilibrar y armonizar nuestras emociones y potencia especialmente las que nos dan un impulso
positivo hacia la vida. Pero también
trabaja con categorías del movimiento
que precisan de control voluntario y
refuerzan las vías sensoriales y motoras
del cerebro, desarrollando más destreza, expresión y sensibilidad corporal.
La riqueza de nuestro repertorio
emocional es inmensa comparada con
el cerebro primitivo que carece de
control de emociones, y que se llama
también reptiliano, porque apareció
en los reptiles por primera vez. Con los
mamíferos aparece el sistema límbico,
también llamado cerebro emocional,
que incluye a la Amígdala, el centro de
las emociones básicas de supervivencia,
como el miedo. Es un detector rápido e
hipersensible, que ante cualquier estí-
mulo que sea detectado como posible
situación de peligro, dispara rápidamente
la respuesta de “lucha o fuga”.
En el ser humano existe una región del
cerebro, la corteza pre-frontal, que se
encarga de hacer una evaluación más
detallada de la situación y controla la
respuesta de la amígdala.
Todos nuestros recuerdos negativos
de los primeros años de vida, quedan
grabados a fuego en nuestra amígdala,
y se convierten en respuestas automáticas
e involuntarias ante pequeños
estímulos que relaciona con estas experiencias
grabadas. Como la corteza
pensante tiene una respuesta más
lenta que la amígdala, porque tarde
más tiempo en evaluar la situación
real, muchas veces la amigdala dispara
la respuesta adrenérgica de ”lucha o
fuga” ante situaciones no justificadas.
Esto es lo que llamamos “rapto o secuestro
emocional”, donde el miedo
se apodera de nosotros sin permitirnos
reaccionar de una forma lógica o racional.
Por eso solemos decir que antes
de reaccionar ante una situación, respiremos profundo, porque ese tiempo
es suficiente para que la corteza evalúe
la situación y nos permita dar una respuesta más adecuada a la situación.
Antonio Damasio, uno de los
Neurocientíficos más importante de la
actualidad, publicó en el 2010, el libro
“Y el cerebro creó al hombre”, donde
explica que las emociones aparecieron
evolutivamente antes que la mente
pensante y postula que “las emociones crearon el cerebro”. Lo que está
ampliamente demostrado, es que el
aprendizaje y la memoria, dependen
totalmente de nuestro estado emocio￾nal. Cuando estamos emocionalmente
alterados, nuestro cerebro deja de funcionar adecuadamente y no podemos
pensar ni recordar.
Las vías de comunicación entre
nuestros dos cerebros (límbico y neocortex) se crean principalmente durante
el desarrollo uterino y en los primeros
meses de vida. Por eso, ese periodo es
crítico para garantizarnos una buena
capacidad de aprendizaje y salud emocional. Las vivencias que generan estas
conexiones, es lo que Rolando Toro, el
creador de la Biodanza, llamó “protovivencias”.
El ejemplo siguiente nos servirá
para entender cómo se graban y modifican los mensajes en el cerebro. Los
bebes utilizan el llanto como lenguaje
para expresar sus necesidades. Si su
llamada no es atendida una y otra vez,
la amígdala generará una respuesta
de stress que no permite una buena
conexión entre el sistema límbico y la
corteza pre-frontal. Se quedará grabado un menaje automático de que
expresar sus necesidades y emociones, no sirve para nada, y aprenderá
a esconderlas y a responder de forma
automática e inadecuada a cualquier
situación que tenga algún elemento del
recuerdo grabado. Esta vivencia repetida se almádena en el cerebro, dejando
una huella neuronal tan fuerte, que
condicionará sus respuestas a lo largo
de toda la vida, si esa huella no es bo￾rrada o sustituida por otra. Para borrar
las fuertes huellas emocionales nega￾tivas que se grabaron con un lenguaje
gestual y emocional, es mejor utilizar el
mismo lenguaje que las generó.
Este es el motivo por el que la
biodanza utiliza una metodología vivencial y un lenguaje gestual y emocio￾nal, donde la repetición de las nuevas
vivencias mediante la asistencia regular
dentro del mismo grupo, es fundamental￾para que los cambios se produzcan
y se estabilicen. Un ambiente enriquecido de ecofactores positivos, ejercicios
precisos con músicas adecuadas, y el
continente afectivo del grupo, hacen
posible que los participantes empiezan
a cambiar sus vivencias negativas por
otras de aceptación, respeto, valora￾ción, reconocimiento, unión, afecto,
alegría y validación de la expresión,
entre otros muchas.
Desde que las investigaciones
sobre neurociencia descubrieron la
plasticidad neuronal (la capacidad que
tiene el cerebro de seguir creciendo
y desarrollándose a lo largo de toda
la vida), ya no tiene sentido culpar a
nuestro pasado de todos los proble￾mas actuales. Ya que podemos cambiar
las carreteras de comunicación entre
nuestros dos cerebros, por otras más
transitables, que nos permitan respon￾der a lo que nos pasa, en vez de reac￾cionar inconscientemente con patrones
involuntarios del “niño herido”, que no
se adaptan a las nuevas realidades que
estamos viviendo.
Cuanto más aprendamos a leer los
gestos que van asociados a las distintas
emociones, más preparados estaremos
para interpretarlos y reconocerlos en
los bebes y en todas las personas que
nos rodean. La inteligencia emocional
puede entrenarse y mejorarse con la
práctica repetida, y de todos los tipos
de inteligencia, es la que más garantiza
el éxito personal y profesional. ¡Sin
duda es algo en lo que vale la pena
invertir!
Aunque vivimos en una sociedad
muy relacional, donde el contacto con
los otros es permanente, la cultura
no favorece la expresión de las emociones primarias, es más, las reprime.
Por eso, desde nuestra infancia y de
forma inconsciente, aprendemos a
sustituirlas por otras emociones, culturalmente más aceptadas, que se llaman
“adaptativas”. Esto va desvinculando
cada día más nuestras emociones de
nuestros actos, creando disociaciones
que se manifiestan en nuestro cuerpo,
mediante corazas o anillos de tensión,
que Wilhelm Reich llamó corazas
caracterológicas. Rolando Toro, creo
toda una serie de ejercicios, llamados
segmentarios, que actúan disolviendo
lentamente esas corazas, restablecien￾do la integración perdida, entre acción,
pensamiento y emoción.
Si la sociedad y la cultura no propician el desarrollo de nuestra inteligencia emocional, tendremos que
buscar otros medios para ejercitarla.
La biodanza es un sistema que sacu￾de el árbol de las emociones de una
forma progresiva, a través de músicas
y danzas específicas, donde el grupo
y el facilitador aportan el continente
afectivo que ayudan a que las nuevas
experiencias emocionales se traduzcan
en cambios neuronales. Eso es posible,
porque la forma en la que accedemos
a ellas, es a través del mismo lenguaje
que el de nuestra infancia, movimien￾to y gestos emocionales verdaderos
y sentidos. Del mismo modo que la
lluvia por fuerte que caiga, no nos cala
si estamos totalmente impermeables,
la Biodanza no nos transforma por el
mero hecho de hacer las danzas; hay
que vivenciarlas (sentirlas y expresarlas). En más de diez años facilitando y
formando en biodanza, no he conocido
a nadie que haya danzado de forma
regular, como mínimo 3 meses, y no
haya mejorado su vida.
Tu decides si quieres seguir reaccionando y culpando a otros de lo que te
pasa, o limpias y reescribes tu historia
emocional, y te proyectas hacia un
futuro mejor.
Pilar Peña
Facilitadora y Didacta de Biodanza Dra. En Biología Molecular
www.pilarBiodanza.com

RECURSOS DIDÁCTICOS Y PEDAGÓGICOS MUSICALES


Resumen
Con el presente artículo pretendemos ofrecer una ayuda a los maestros de música en la etapa temprana del niño. Para
ello aportamos una serie de propuestas metodológicas con actividades concretas de creación propia. Además,
consideramos imprescindible que, tanto los padres como todos los docentes, conozcan los beneficios del estudio
musical desde edades tempranas para el desarrollo integral de la persona.
Hay que seleccionar estos recursos atendiendo a la edad y características peculiares de los niños, los cuales aprenden y
asimilan con facilidad y rapidez todo lo que reciben. Para llevar a cabo estas actividades, hemos tenido siempre
presente los objetivos didácticos que queremos conseguir en todo momento, trabajando los dos ejes fundamentales.
1. Introducción
Desde antes de nacer, el niño ya percibe sonidos en el vientre materno. La importancia
del entorno sonoro en la persona es fundamental para desarrollar su capacidad de comunicación.
Malagarriga y Valls (2003: 11) afirman que:
“el sonido rodea al niño desde los primeros momentos de la vida, ya sea porque él mismo lo
produce, ya sea porque surge en su entorno, y el interés que demuestra hacia el mundo sonoro
indica hasta qué punto los sonidos desarrollan una función básica en los inicios de la
comunicación humana”
Muchos son los estudios que nos hablan sobre los beneficios de la música en el desarrollo
integral de las personas, a nivel físico, mental y espiritual (Velilla, 2008). Además, se consiguen
despertar todos los sentidos así como las capacidades de atención y concentración. Para realizar
actividades con bebés es necesario fijarse en la tradición. Nuestras abuelas cantaban canciones de
cuna y acariciaban a sus bebés para calmarlos, les hacían juegos sobre sus rodillas, juegos con
movimientos y también utilizaban canciones y recitados para adquirir conocimientos (las tablas
de multiplicar, los colores del arco iris, etc.).
De todos es sabido que toda enseñanza musical se basa en dos pilares fundamentales: la
percepción y la expresión. Los procesos perceptivos y sus elementos son la base de la audición;
pero tan importantes como éstos son los procesos expresivos (Montoro, 2004). Además añade que
“si se pretende que un niño cante bien, baile bien y su formación instrumental sea buena, hay que
educarle el oído”. Por tanto, si la percepción musical se lleva a cabo a través de la audición, la
expresión musical se lleva a cabo a través del canto, el movimiento, la danza y la práctica instru￾mental. Esto nos lleva a la propuesta didáctica de la «audición activa». Los grandes maestros
como Willems, Kodaly, Orff o Dalcroze, han fundamentado sus pedagogías en la unión de estos
dos elementos. Los pedagogos musicales tienen que mostrar interés y entusiasmo hacia las
actividades musicales y su metodología de enseñanza debe ser abierta y flexible (Hemsy de
Gainza, 1982).
De tal forma, la audición en edades tempranas debe ser en primer lugar afectiva,
comprensiva y gratificante. Debe fijarse en elementos palpables y sujetos a discriminación y que
tengan lugar en su concepción de la realidad y sus posibilidades de aprehensión. Todo esto se
basa en la observación sensorial, la exploración, el descubrimiento y la discriminación de
elementos sonoros de su entorno más cercano. Las audiciones activas se realizan a través de
canciones y obras cortas adecuadas a su edad. Evocan acciones, gestos, situaciones o parámetros
sonoros que les llevan a captar su atención y su expresividad musical, siendo unos sonidos más
efectivos que otros dependiendo del tono, intensidad y ritmo (Rodrigo, 2000).
Para la formación auditiva se pueden hacer los siguientes ejercicios de reconocimiento de
varios sonidos: primero, los sonidos del entorno (voces familiares, teléfono, reloj, arrugar papel.,
etc.); segundo, de la naturaleza (canto de los pájaros, el viento, la lluvia...); tercero, sonidos
producidos por el propio cuerpo (manos, pies, voz, etc.); cuarto, sonidos presentes en el aula
(instrumentos escolares); y quinto, grabaciones de canciones y obras musicales. El juego es la
actividad que mejor puede introducir al niño en la percepción auditiva.
En cuanto a la expresión musical, uno de sus elementos fundamentales en la educación musical
temprana es el canto. Los padres son el primer modelo a seguir y tienen que trasmitirles a sus
hijos el gusto por cantar, siendo una importante fuente de imitación. El canto, como fusión de
música y lenguaje, es el vehículo ideal para desarrollar la expresión y la comunicación. Las
canciones son un elemento básico del comportamiento musical cotidiano, por lo que es necesario
que los alumnos durante toda su escolarización conozcan muchas canciones que les aporten
variedad expresiva, tengan interés y significación para ellos y puedan expresarse y comunicarse
cantando. Serafina Poch nos dice en cuanto a las canciones infantiles, que deben ser cortas, muy

repetitivas, que sea comprensible el texto para el niño y fácil de cantar. Lo que pretendemos es
que el niño se acerque a diversos tipos de repertorios (clásico, popular, infantil, moderno…),
siendo una condición básica que suscite su interés (Poch, 1999). Lo que verdaderamente interesa
es que el niño aprenda a utilizar su propia voz como instrumento, a cantar siguiendo el ritmo y la
entonación, en definitiva que '''disfrute, explore, elabore, se exprese" y utilice para ello las
posibilidades que le ofrece su cuerpo, en este caso su voz, el instrumento más importante (Bernal
y Calvo, 2003).
Por otra parte, son esenciales también para desarrollar las capacidades expresivo￾musicales de los niños las actividades tanto de ritmo y movimiento como las instrumentales,
puesto que despiertan un gran interés en ellos. El juego es uno de los recursos básicos para
llevarlas a cabo, pues supone una fuente de motivación en el alumno. Hay que tener en cuenta
que la puesta en práctica de estas actividades siempre tiene que ir de lo sencillo a lo difícil,
aumentando progresivamente el grado de complejidad. De tal modo, tanto los diseños rítmicos a
trabajar como las instrumentaciones tienen que adecuarse a la edad de los niños.
Para finalizar esta introducción, señalamos los objetivos didácticos que queremos conseguir;
con las actividades musicales que proponemos a continuación en la etapa de 0 a 6 años:
 Descubrir su propio cuerpo y el espacio que le rodea
 Experimentar con su entorno sonoro
 Disfrutar de la música mediante un repertorio atractivo de canciones
 Reconocer el sonido de algunos instrumentos
 Aprender a cantar un repertorio básico y sencillo
 Familiarizarse con el lenguaje musical a través de sus propias vivencias musicales
 Iniciarse en la escucha musical de un repertorio clásico
 Gozar de la música mediante audiciones musicales lúdicas
 Desarrollar las capacidades relacionadas con la psicomotricidad
 Favorecer el desarrollo intelectual del niño�.....